Desgarrador Terremoto en Birmania: Casi 2,900 Vidas Perdidas y un País en Crisis
Cerca de 2,900 personas han perdido la vida en el devastador terremoto de magnitud 7.7 que sacudió Birmania hace cinco días, según el último informe de la junta militar que gobierna el país. A pesar de las trágicas cifras, la reciente recuperación de dos trabajadores entre los escombros de un hospital en Naipyidó ha reavivado las esperanzas de rescate.

El balance actual refleja 2,886 muertes y 4,600 heridos, mientras que 373 personas aún se reportan como desaparecidas. La magnitud del desastre ha dejado una huella de destrucción en un país que ya enfrentaba cuatro años de guerra civil.

A pesar del sufrimiento, tres importantes grupos armados de minorías étnicas han declarado una pausa de un mes en las hostilidades para facilitar la llegada de ayuda humanitaria. Sin embargo, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, ha prometido continuar con las “actividades defensivas” contra lo que él denomina “terroristas”.

Organizaciones humanitarias han alertado que la respuesta al terremoto se ve comprometida por los continuos enfrentamientos entre el ejército y los grupos rebeldes. La enviada especial de la ONU, Julie Bishop, ha instado a todas las partes a priorizar la protección de los civiles y los trabajadores humanitarios.

Antes del terremoto, la ONU estimaba que 3.5 millones de birmanos estaban desplazados por el conflicto interno, muchos en riesgo de hambruna. La situación se ha vuelto crítica: una de cada tres casas en las áreas afectadas ha sido destruida, y las instalaciones médicas, ya limitadas, están colapsando bajo la presión de la crisis.

Mientras tanto, los esfuerzos de rescate continúan, aunque los recursos son escasos y la necesidad de ayuda humanitaria es urgente. La comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrolla esta tragedia en un país que ya lucha por sobrevivir.
